Caos, crisis...cuántas veces oyes y dices esa palabra...o peor, un día descubres que a pesar de no haberla mentado nunca, está instaurada en tu vida y tu ibas por ahí presumiendo de ser "donséloquequieroyloquebusco".
Pero un día todo eso empieza a resquebrajarse...
Al principio es una sensación horrible la de encontrarse en la nada y tener todo un chiringuito montado a tu alrededor que no va para nada contigo porque de hecho (y además) no sabes ni quien eres.Y ahí estás, en medio de un montón de cosas que haces y dices que teóricamente te definen.
Te das cuenta de que si alguien se para a escucharte de verdad y te pregunta quien eres lo que respondes son "yo soy (profesión), yo dedico mi tiempo a...". Pero eso es lo que haces no lo que eres...y ahí estás haciendo y haciendo sin pararte realmente a pensar qué quieres de todo eso y porqué lo haces, qué dice eso de tí, que hay detrás de todas esas actividades y tiempo invertido.
Afortunadamente, después del pavor que provoca tener ciertos años andados por el mundo y no saber ni qué pie calzas, llega la calma. Bien, no sabes quién eres...correcto...habrá que descubrirlo...
Segundo momento de preocupación: ¿cómo?, ¿qué hago?...después de eso, el tiempo te da claves porque es el propio tiempo quien tiene la respuesta...no hay que hacer nada, no hay que decir nada...simplemente mirar adentro y decirte: ¿esto lo quieres? ¿esto no lo quieres?.
Lo del ensayo-error no nos parece la mejor opción desde que teníamos 3 años y empezábamos a montar puzzles intentando saber si la pieza esa iba aquí o allá, pero lo hacíamos.No nos planteábamos que fuera una pérdida de tiempo si luego aprendíamos como hacerlo. No pensábamos que teníamos que acabar YA.
Y es que nos definimos a partir de las cosas que hacemos, del tiempo que tardamos, de cuántas carreras tenemos, de cuántas cifras tiene nuestro número de cuenta....Lo cuantificamos absolutamente todo.Entiendes luego que formas parte de un todo y que ese todo te empuja también a hacerlo pero, ¿y si nos procuparamos en la calidad de las cosas?. Porque, de hecho si invertimos más o menos tiempo, dinero, esfuerzo...deberíamos entender si eso vale la pena o no a partir de su calidad, de lo que nos aporta...
Dejamos pasar la vida mediante la ocupación. Ya dicen eso de ocuparse para no preocuparse...y así pasan los días, las semanas, los meses, los años...y un buen día descubres que un día te planteaste hacer aquello pero no lo hiciste porque invertía mucho tiempo a pesar de que querías hacerlo, que dejaste pasar aquello porque te impedía hacer 3 cosas más que realmente tampoco te apetecían tanto...
Y es en ese justo momento, cuando decides que la vida no se puede pesar, ni medir. Que lo único que podemos cuantificar de ella, de momento, es que tenemos una y que lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos es ofrecerle la mayor dosis de calidad que podamos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario